Total de Donaciones

Lunes, 17 mayo, 2010

Estimados amigos y simpatizantes:

Este es el resultado de 1 año y 1 mes de “vuestra presencia”, honoraria y voluntaria, en tierras uruguayas.

GRAN TOTAL:

TOTAL DE ESCUELAS: 29
PESOS URUGUAYOS: $ 260.853.00
DOLARES AUSTRALIANOS: $ 16.170.21


“Juntos” hemos recorrido mas de 6.500 kilómetros; en cada Escuela Rural vamos dejando un saludo fraterno de parte de la comunidad latinoamericana y uruguaya, volvemos con regalos que los niños hicieron para “todos nosotros”.

Contamos con la sonrisa de niñas/os, el agradecimiento de los docentes y el reconocimiento de las autoridades del Consejo de Enseñanza Inicial y Primaria, razones éstas para seguir recorriendo los caminos de la patria.

Un abrazo
Walter

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G.U.R.I. – Andando por el Uruguay profundo, 2010

Domingo, 4 abril, 2010

Nostalgias, amores y recuerdos cobran vida cuando uno vuelve al pago…

Las cosas están cambiando para bien, existen dificultades pero el ánimo está fortalecido, las quejas no son pocas, no obstante estamos corriendo la pereza del rancho.

De a poco la burocracia, cultura centenaria, está encontrando menos rincones en donde empollar su ineficacia. Falta empujar un poco mas pero la realidad se está transformando, en los tiempos de acá que, si bien son otros también se mueven y no precisamente hacia atrás.

La Escuela Rural uruguaya, “bastión inexpugnable”, animada por el empuje sin pausa de muchas maestras y maestros, sigue abriendo caminos en los parajes orientales que conducen al saber, a la convivencia en vecindad, a la solidaridad, al compartir lo poco que se tiene, al arraigo y la esperanza.

Salud a las maestras rurales uruguayas de buen hacer y a los maestros también.

Salud a las madres, a todas aquellas que en recónditos lugares de geografías distantes, ayudan en las escuelas donde concurren sus hijos en diferentes tareas, a las que no, no!

Salud a los hombres de campo, a todos aquellos que, inclusive con tiempos inclementes ponen el ganado a salvo, cuidan de los cultivos y hacen un esfuerzo para arreglar la escuela en donde reciben enseñanza sus hijos, a los que no, no!

Salud a la llegada del Plan Ceibal, si bien en algunos lugares no existe cobertura de Internet, llegó con su democratizador sistema instalándose definitivamente, para que las niñas y niños del interior transiten por nuevos caminos hacia el conocimiento.

No se puede ser solidario solo en caso de catástrofe y/o situaciones límites; muchas Escuelas Rurales uruguayas siguen necesitando de ayuda y sus maestras/os de apoyo. Sus carencias están dictadas por las enormes distancias de centros poblados, caminos en malas condiciones, arroyos que no dan paso en épocas de lluvia, pobladores de muy bajos ingresos, lo que hace que se encuentren en zonas de contexto socio económico crítico.

Cuando hacemos entrega de juegos o material didáctico en una Escuela Rural, la experiencia de vida que significa el ser partícipe de la alegría y alborozo de los niños y el recibir el agradecimiento de maestras/os y padres de alumnos para con toda la colectividad uruguaya y latinoamericana residentes en Australia es indescriptible.

Reconforta el comprobar que nuestro compromiso solidario asiste a quien realmente lo necesita, nos compromete en el esfuerzo, contribuye al cambio y nos une.

José Luis Barreto (Coordinador de Maestros Rurales de Cerro Largo)y Wilson Fernandez (Dir.Departamental)

Edith Moraes (Directora Gral. del CEIP),Ma Ines Gil (Consejera del CEIP)

Wilson Fernandez y Ma Ines Gil


Camilo (un poema)

Viernes, 7 agosto, 2009

CAMILO

Con paso corto Camilo
va devorando distancia,
descalzo y campo a través
temprano por la mañana.

Le espera blanca paloma, su escuela
allá al final del trayecto,
donde se aprende entre todos
convivencia, solidaridad y afectos.

Llega triste y cabizbajo
balbucea un, buenos días!
de su maestra, caricias tiernas
defendiéndose esquiva.

Frágil gurisito oriental
golpeado, repetidor en tercero,
ojitos negro azabache
clavaditos en el suelo.

Su voz apenas se escucha,
nunca pasa al pizarrón,
casi no levanta la mano
víctima inocente de cobarde sinrazón.

En su cabecita tierna, quien sabe
que pensamientos se mezclan,
de como elevar su autoestima
le preocupa a la maestra.

Mas de una vez los cuadernos
borronearon sus carillas,
con gotitas cristalinas
que surcaban sus mejillas.

A las tres de vuelta a casa,
a desandar el camino
miedo, trato rudo le esperan,
complicidad y castigo.

Ignominia que en el paraje
donde ha nacido Camilo,
tristemente agazapada
va moldeando su destino.

En noches de luna llena
se cuela por la ventana
una esperanza de luz
que va secando sus lágrimas.

Walter L Martinez Anro


Situación de algunas Escuelas Rurales del interior profundo de Uruguay

Viernes, 19 junio, 2009

A nuestro regreso de Uruguay, luego de colaborar con diferentes Escuelas Rurales en el departamento de Tacuarembó, es imprescindible dar a conocer a la opinión pública en general las condiciones en que se encuentran muchas Escuelas de la campaña, sus carencias, las causas y la importancia que estos “centros cívicos” tienen en las apartadas zonas del campo oriental.

Comenzando por las causas diré que, resulta muy difícil explicarse como en la segunda mitad del siglo XX y en lo que llevamos del siglo XXI, las autoridades de distintos países en el mundo -salvo excepciones- apuntan a concentrar sus gentes en zonas urbanas y sub-urbanas, desatendiendo los fértiles campos o embarcándose en modelos de producción de monocultivos agrícolas y forestales.

El pequeño y mediano productor rural de otrora está en vías de extinción, no se incentiva la producción agrícola familiar, son muchas las personas que se encuentran en un callejón sin salida y emigran a los centros poblados, pasando en muchos casos a formar parte de los cinturones de pobreza allí existentes, un circulo difícil de romper.

Uruguay no es ajeno a este fenómeno en donde las periferias de los pueblos y ciudades crecen en detrimento de la campaña. La ausencia de planes para afincar a los habitantes en el campo pone a las claras una de las principales causas de la inmigración hacia los núcleos urbanos; en los últimos 15 años se estima que 700.000 uruguayos cambiaron de residencia.

Al parecer el modelo productivo que tiene nuestro país llegó para quedarse, está dirigido a una producción industrial sin agricultores, esto va destruyendo poco a poco el entramado social de la campaña.

La contradicción mayor que el país enfrenta es que gran parte de nuestra riqueza está en el campo -mas del 85%- pero, está riqueza esta cada vez en menos manos, hoy menos del 9% del total de la población (3.255.000 hab.) vive en el, o sea, menos de 300.000 personas; 2 millones viven en Montevideo y Canelones.

Con un sistema educativo que hace décadas está apuntando a la baja, sin políticas sociales responsables que respeten las realidades locales, la sociedad se va vulgarizando y hoy en día casi el 50% de los niños nacen en hogares pobres, problema sin duda de difícil solución, si es que la hay.

Pero, en estos campos cada vez mas desolados, existe una Institución que tiene un valor fundamental, la Escuela Rural. Es vínculo entre si misma y la comunidad, es la única presencia de lo público o del Estado en cada zona o paraje.

Allí no solo se enseña y se aprende, sino también es en donde se reune la comunidad, la sociedad rural, las cooperativas de mujeres productoras, grupos de jóvenes, asociaciones de fomento, veterinarios del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca para llegar a sus destinatarios, los hombres del campo.

Vale decir que, la Escuela Rural “acaparó” una función para la cual no había sido creada por su fundador José P. Varela.
Las Maestras y Maestros rurales viven en cada escuela una realidad que no se vive en pueblos y ciudades, aislados, fuera de sus hogares y lejos de sus familias de lunes a viernes, recorriendo grandes distancias por caminos poco menos que intransitables, sin luz eléctrica, con problemas de agua potable y en casos puntuales con nidos de murciélagos en los cielorrasos.

En el departamento a que hago referencia de 95 Escuelas Rurales, 40 no tienen corriente eléctrica, si bien tienen placas solares, las baterías son obsoletas y las instalaciones eléctricas precarias y peligrosas.

En algunas escuelas han tenido la heladera (a gas) rota por cuatro años y en otras escuelas simplemente no hay heladera, escuelas sin agua potable por mas de 5 años; otras veces si se termina el gas de la garrafa de la cocina antes de fin de mes hay que echar mano a la cocina a leña, -si la hay-, nadie garantiza que puedan tener gas nuevamente al día siguiente dado que las distancias son enormes hasta el centro poblado mas cercano.

Los problemas en los techos, aberturas y de pintura no son pocos, hay salones que se llueven, estufas y ventiladores brillan por su ausencia.
Muchas de las escuelas tienen pocos alumnos, por lo tanto la maestra/o es unidocente, es decir, atiende todos los niveles de 1ro. a 6to. en un solo salón, lo que está demostrado que es bueno para el aprendizaje de los mas pequeños que oyen de los mayores e interactúan en clase.

En las Escuelas Rurales se construye ciudadanía, los docentes son referentes en cada zona, además de impartir enseñanza, cuando cada fin de semana vuelven a sus hogares compran diferentes cosas para los padres de los alumnos que les llevan el lunes cuando regresan.
Muchos de los niños que concurren a estas escuelas nunca irán al liceo, desidia a veces, trabajar en el campo o las distancias son las razones principales, es por ello que la función del maestro rural es fundamental en la soledad de la campaña y necesitan apoyo.

Los juegos didácticos son inexistentes, se carece de material adecuado ; si bien el tema de la alimentación está bastante mejor que hace algunos años, se hace muy difícil transportar alimentos a veces por mas de 150 km y que estos lleguen en buen estado.

Hay niños en el campo que comieron bananas a los 8 añitos de edad, existen niños que comen 4 platos los viernes pues saben que el fin de semana no abundará la comida en sus casas, el presupuesto muchas veces no alcanza, en un caso puntual una maestra le da desayuno, almuerzo y postre con $10.50 ( $A 0.75) por día a cada niño.

Encontramos maestros haciendo auto-stop en la ruta pues no tienen suficientes boletos para terminar el mes; cuesta pensar que a estos “pioneros de la intemperie”, con todo lo que representan y hacen, no se les provea de todas las garantías para su desplazamiento.

Al final de cuentas, no parece que estos niños del campo de hoy, quieran quedarse a vivir en el cuando sean adultos, muchos de ellos se irán al pueblo mas cercano o a la ciudad, ensanchando aun mas las soledades de los campos que, se agrandan cada vez mas como las estancias.

Sin duda aquí hay alguien que pese a ser repetidor por décadas, sigue haciendo mal los deberes…

Por G.UR.I.Inc
Walter Martinez Anro
Public Officer


Recuerdos…

Viernes, 9 enero, 2009

Esto que les cuento ocurria en los tiempos en que el siglo XX ya habia tomado el recodo, finales de los cincuenta y a comienzo de la decada de los sesenta.

Eramos cincuenta y pico; hijos de peones y capataces de estancia, de quinteros y chacareros, del peluquero de aquel paraje, de los dueños de los almacenes de ramos generales, del herrero y hasta del cazador de nutrias.

Alrededor de las 10 de la mañana, un enjambre de blancas túnicas y moñas azules, llegados a pie o a caballo, formaban remolinos en el amplio patio bordeado de ombúes, a la espera del sonido de bronce de la campanilla.

El viejo ceibo que nos franqueaba la entrada sigue erguido y de pie, solo…los ombúes también. Ya no flamea el pabellón nacional ni el lustroso escudo vigila la entrada a clase.

Hace tiempo ya, se apagó el bullicio a la hora del recreo, ya no saludan los maestros a las tres de la tarde, el ojo de agua del aljibe mira desde el fondo de los tiempos como esperando que el balde se zambulla para saciar, con cristalina pureza, la sed de agitados gurises.

En legua y media a la redonda ya no queda nadie, solo las estancias crecieron…

El viejo edificio color tiza y techo de zinc se volvió gris, los amplios salones sin los bancos Varela y sin pizarrones me recibieron vacíos y en silencio pero, yo los llené por un instante de agradecimiento, recuerdos y orgullo.

Escuela Rural No. 24 Barrancas del Santa Lucia

Escuela Rural No. 24 Barrancas del Santa Lucía