Camilo (un poema)


CAMILO

Con paso corto Camilo
va devorando distancia,
descalzo y campo a través
temprano por la mañana.

Le espera blanca paloma, su escuela
allá al final del trayecto,
donde se aprende entre todos
convivencia, solidaridad y afectos.

Llega triste y cabizbajo
balbucea un, buenos días!
de su maestra, caricias tiernas
defendiéndose esquiva.

Frágil gurisito oriental
golpeado, repetidor en tercero,
ojitos negro azabache
clavaditos en el suelo.

Su voz apenas se escucha,
nunca pasa al pizarrón,
casi no levanta la mano
víctima inocente de cobarde sinrazón.

En su cabecita tierna, quien sabe
que pensamientos se mezclan,
de como elevar su autoestima
le preocupa a la maestra.

Mas de una vez los cuadernos
borronearon sus carillas,
con gotitas cristalinas
que surcaban sus mejillas.

A las tres de vuelta a casa,
a desandar el camino
miedo, trato rudo le esperan,
complicidad y castigo.

Ignominia que en el paraje
donde ha nacido Camilo,
tristemente agazapada
va moldeando su destino.

En noches de luna llena
se cuela por la ventana
una esperanza de luz
que va secando sus lágrimas.

Walter L Martinez Anro

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