Recuerdos…


Esto que les cuento ocurria en los tiempos en que el siglo XX ya habia tomado el recodo, finales de los cincuenta y a comienzo de la decada de los sesenta.

Eramos cincuenta y pico; hijos de peones y capataces de estancia, de quinteros y chacareros, del peluquero de aquel paraje, de los dueños de los almacenes de ramos generales, del herrero y hasta del cazador de nutrias.

Alrededor de las 10 de la mañana, un enjambre de blancas túnicas y moñas azules, llegados a pie o a caballo, formaban remolinos en el amplio patio bordeado de ombúes, a la espera del sonido de bronce de la campanilla.

El viejo ceibo que nos franqueaba la entrada sigue erguido y de pie, solo…los ombúes también. Ya no flamea el pabellón nacional ni el lustroso escudo vigila la entrada a clase.

Hace tiempo ya, se apagó el bullicio a la hora del recreo, ya no saludan los maestros a las tres de la tarde, el ojo de agua del aljibe mira desde el fondo de los tiempos como esperando que el balde se zambulla para saciar, con cristalina pureza, la sed de agitados gurises.

En legua y media a la redonda ya no queda nadie, solo las estancias crecieron…

El viejo edificio color tiza y techo de zinc se volvió gris, los amplios salones sin los bancos Varela y sin pizarrones me recibieron vacíos y en silencio pero, yo los llené por un instante de agradecimiento, recuerdos y orgullo.

Escuela Rural No. 24 Barrancas del Santa Lucia

Escuela Rural No. 24 Barrancas del Santa Lucía

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